Frase de la semana!

La frase de esta semana llega desde la literatura, por parte de la autora de la famosa  obra Como Agua para Chocolate .

Foto: lauraesquivel.com

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Mamás Emprendedoras | Modelo a seguir. Por qué?

Son interminables las publicaciones y estudios afirmando que las mujeres que son madres y responsables de conducir una familia, resultan ser menos propensas a fracasar al dirigir empresas, pues resuelta siendo muy similar el proceso de liderar una organización,  emprendimiento, negocio o start up.

A continuación algunas pautas que hacen que tarde o temprano, el liderazgo femenino a nivel empresarial llegue:

  • Delegar
  • Enfocarse en lo prioritario
  • Construir relaciones
  • Trabajar bajo presión
  • Crear tanto en momentos estables como en aquellos donde impera el caos
  • Manejar los pocos o muchos recursos disponibles de manera conveniente

Así que si tú, lectora, si eres de las que tienen por excusa aplazar la experiencia de convertirse en emprendedora, es momento de replantearlo, pues mira que tienes todo a favor!

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Vivencias alrededor de un elixir rojo
Parte 3 de 3

Al poco tiempo le diagnosticaron  un tumor al lado de la hipófisis que desencadenaba altas secreciones de prolactina y leche, también vivió la ausencia de menstruación acompañada de la preocupación de no poder ser madre cuando lo decidiera, esto lo vivió por años, si por años, aunque no le fue impedimento para que se graduara como profesional en comercio internacional, finalmente superó ese sentimiento de “no ser suficiente” para sus padres y el tumor desapareció.

Esta difícil experiencia dejó huellas, así que desde el principio de su experiencia empresarial, empezó contratando principalmente mujeres y se trazó la meta de indagar con ellas cómo vivían su menstruación, adecuando ambientes al interior de su negocio, más allá de la sala de lactancia, organizó eventos en donde encontró que varias de las trabajadoras no la pasaban bien durante su menstruación, el rechazar su ciclo las llevó a comprender con sorpresa que estaban negando su feminidad.

Continuaron con actividades donde aprendieron a vivir y sobretodo  aceptar y agradecer ser mujeres, no sin antes indagar cómo la habrían pasado sus ancestras, entendieron por qué dos de ellas padecían endometriosis, durante este proceso vieron con optimismo cómo se salvaron de ser intervenidas quirúrgicamente al cambiar diversos aspectos de sus vidas.

Así como Sandra, Paola y Valentina, millones de mujeres a nivel mundial que menstrúan mes a mes (o al menos es lo naturalmente esperado), presentan una gama de posibilidades y vivencias que propician la desconexión con su cuerpo físico, emocional y espiritual. El llamado es a que más mujeres se den el permiso, a  través de expresiones de autoconocimiento y la exploración, para que se descubran como seres sanos y libres.

Después de los hogares, las empresas y todo tipo de lugares donde laboramos, son los espacios donde pasamos gran parte de nuestro tiempo, y es allí donde las mujeres también vivimos el ciclo menstrual. Si tomamos como base cinco días en promedio por doce meses, son sesenta días al año… ¿cómo los vivimos? ¿Nos apropiamos las mujeres de nuestra salud íntima? ¿Qué hacen las organizaciones para contribuir con un mayor bienestar de las mujeres?

Leer 2a parte de esta historia

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Diana Muñoz Daza                                                            #PoderCrearConectar

Apasionada del periodismo

Escribe sobre diversos temas femeninos

Cofundadora de Organización Soymujer.co

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Vivencias alrededor de un elixir rojo
Parte 2 de 3

Paola, podría decirse, se aísla de su acostumbrado entorno para dedicarse por cuatro días consecutivos al cuidado de sí misma, por lo general se va para una finca que posee, su “luna” o menstruación la “siembra” es decir, la  diluye entre varias plantas como una forma de sincronizar su energía con la de la madre tierra, pidiendo por sus intenciones y honrando su linaje materno. Así como al principio para ella esto sonó muy hippie o bohemio. Al respecto, no se sorprende del asombro de cada nueva amiga manifiesta, pues sabe que todas pasan por allí, incluso ella… En este ritual que hace dos veces por mes, reflexiona sobre los recientes desencuentros, disgustos y contradicciones, agradece, perdona,  es el momento ideal para sanar, dejar ir y seguir adelante, se recarga de energía para el nuevo mes que le espera. Y eso no es todo, para el terror inicial de sus amigas, Paola aprovecha el resto del flujo para hacerse mascarillas, sabe que cuenta con un elixir lleno de células madre y proteínas que no está dispuesta a desaprovechar por nada del mundo, otra cierta cantidad la destina a pintar sobre papel donde el rojo rubí se lleva el protagonismo.

A menor ritmo y velocidad el trío de amigas lo complementa Valentina, quien se acerca algo inquieta a su cumpleaños número treinta, no resulta difícil creerlo, aún hoy en nuestros días se puede comprender su actitud, la presión ejercida por familia y amigos para formar un hogar y tener hijos sigue vigente…Ella está soltera, se siente afortunada porque ha logrado las metas que para esta fecha había trazado: Viajera del mundo, empresaria, seguidora de su instinto.

Recibiendo el apoyo de mamá y papá, recuerda cuando recién cumplió sus veinticinco años que abrió su primera tienda de productos de belleza elaborados a base de orquídeas, hoy exporta a dos continentes y las ventas nacionales crecen anualmente a dos dígitos.

No todo fue color de rosa para ella, durante los últimos años de secundaria, sintió la presión de sus padres que querían que estudiara ingeniería civil como ellos, pero Valentina sabía que sus habilidades eran otras y esto lo evidenciaba cada vez que en el colegio obtenía malas notas en algebra, trigonometría y cálculo…

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Diana Muñoz Daza            #PoderCrearConectar

Apasionada del periodismo

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Vivencias alrededor de un elixir rojo
Parte 1 de 3

Sandra, mujer de veintitrés años, actualmente además de laborar durante el día, está estudiando por las noches en la universidad, es poco el tiempo que le queda para atender otras facetas de su vida. La prioridad y todo su enfoque se dirige a avanzar exitosamente en lo académico y escalar posiciones en su empresa. Visualiza constantemente los proyectos y metas a cumplir hasta llegar a la gerencia internacional de su área. De vez en cuando uno o dos sábados al mes, sale unas pocas horas a divertirse con su compañera de apartamento.

Está feliz de que su periodo menstrual sea irregular, no lo añora para nada, y durante su menstruación que pasa casi imperceptible para ella y sus compañeros de trabajo, pues no hay dolor, ni cambios de humor, menos incapacidades laborales. La única precaución que tiene Sandra quince días al año, porque en promedio solo menstrúa tres veces, es de evitar usar prendas blancas en su oficina, por si acaso, siempre dispone de vestuario adicional en su carro por si se “mancha”, no tiene la fortuna de sentir a modo de aviso ciertos dolorcitos que anuncian la llegada de su regla.

Esta última situación ha llamado ingentemente la atención de su amiga Paola, quien tiene treinta y seis años, podríamos hablar de todas las actividades en las que participa y aún la lista sería interminable, aún tiene por confirmar su participación a varios eventos. Es soltera, hace ya varios años se convirtió en profesional, justo antes de iniciar un posdoctorado, participó en una asesoría de autoconocimiento donde reflexionó sobre ello, desencadenando su desistimiento de tal decisión y a la fecha, no se arrepiente de ello.

Su vida gira en gran parte, en torno a la interpretación que hace mes a mes de su ciclo menstrual, es especialmente feliz cuanto menstrúa en luna llena, son cuatro días que disfruta a plenitud, varias de sus amigas, incluso Sandra, aún siguen asombrándose de cuán rigurosa es ella, la ven como una especia de adoradora a la “diosa líquida roja y nada amigable de la ropa blanca” que daña las salidas y aplaza los planes románticos; caracterizada además por cólicos y ausencias laborales y académicas.

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Diana Muñoz Daza

Apasionada del periodismo

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