Vivencias alrededor de un elixir rojo
Parte 2 de 3

Paola, podría decirse, se aísla de su acostumbrado entorno para dedicarse por cuatro días consecutivos al cuidado de sí misma, por lo general se va para una finca que posee, su “luna” o menstruación la “siembra” es decir, la  diluye entre varias plantas como una forma de sincronizar su energía con la de la madre tierra, pidiendo por sus intenciones y honrando su linaje materno. Así como al principio para ella esto sonó muy hippie o bohemio. Al respecto, no se sorprende del asombro de cada nueva amiga manifiesta, pues sabe que todas pasan por allí, incluso ella… En este ritual que hace dos veces por mes, reflexiona sobre los recientes desencuentros, disgustos y contradicciones, agradece, perdona,  es el momento ideal para sanar, dejar ir y seguir adelante, se recarga de energía para el nuevo mes que le espera. Y eso no es todo, para el terror inicial de sus amigas, Paola aprovecha el resto del flujo para hacerse mascarillas, sabe que cuenta con un elixir lleno de células madre y proteínas que no está dispuesta a desaprovechar por nada del mundo, otra cierta cantidad la destina a pintar sobre papel donde el rojo rubí se lleva el protagonismo.

A menor ritmo y velocidad el trío de amigas lo complementa Valentina, quien se acerca algo inquieta a su cumpleaños número treinta, no resulta difícil creerlo, aún hoy en nuestros días se puede comprender su actitud, la presión ejercida por familia y amigos para formar un hogar y tener hijos sigue vigente…Ella está soltera, se siente afortunada porque ha logrado las metas que para esta fecha había trazado: Viajera del mundo, empresaria, seguidora de su instinto.

Recibiendo el apoyo de mamá y papá, recuerda cuando recién cumplió sus veinticinco años que abrió su primera tienda de productos de belleza elaborados a base de orquídeas, hoy exporta a dos continentes y las ventas nacionales crecen anualmente a dos dígitos.

No todo fue color de rosa para ella, durante los últimos años de secundaria, sintió la presión de sus padres que querían que estudiara ingeniería civil como ellos, pero Valentina sabía que sus habilidades eran otras y esto lo evidenciaba cada vez que en el colegio obtenía malas notas en algebra, trigonometría y cálculo…

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Diana Muñoz Daza            #PoderCrearConectar

Apasionada del periodismo

Escribe sobre diversos temas femeninos

Cofundadora de Organización Soymujer.co

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