
Si no habías escuchado sobre el “síndrome de la tiara”, aquí te contaremos un poco de qué se trata. En mi caso, lo escuché por primera vez al tomar un curso con una entidad norteamericana, hace año y medio.
Empiezo por precisar que el término fue acuñado por dos mujeres que navegan en aguas corporativas buscando ayudar a las mujeres y los negocios a maximizar oportunidades, Deborah Kolb y Carol Frohlinger, haciéndose famoso el concepto porque otra mujer, Sheryl Sandberg – más conocida que sus creadoras seguramente por su rol como (ex)directora de operaciones de Facebook – lo incluyera en su best seller, Lean In.
El síndrome de la tiara es un fenómeno que afecta principalmente a mujeres, definiéndose como una actitud pasiva en el lugar de trabajo, en la que las mujeres cumplen a cabalidad con sus tareas sin aspirar a más aparentemente, incluso, algunas o muchas de ellas, haciendo mucho más de lo que les corresponde – y por lo que les pagan-, con la ilusión, que algún día, de la nada, su jefe “la corone con una tiara”. Traducido esto como: recibir aumento de sueldo o cualquier beneficio importante que mejore sus condiciones laborales.
También se relaciona con un techo de cristal autoimpuesto. A menudo se confunde con el síndrome del impostor, que se refiere a la incomodidad emocional asociada con la sensación de no merecer el puesto de trabajo o los resultados obtenidos. Sin embargo, el síndrome de la tiara es atribuido, casi siempre como lo mencionamos antes, a las mujeres, y se relaciona con la falta de ambición y confianza en sí mismas o con la convicción de que “el desempeño habla por sí solo” y eso bastaría para recibir el reconocimiento merecido.
En este caso, estudiosas del tema, sugieren cinco claves, para combatir el síndrome en la atmosfera laboral:
- Inteligencia
- Recursos
- Marcar la diferencia
- Buscar cierto apoyo
- Autoconfianza arraigada
Ahora bien, como nuestro eje principal en Soymujer, es aportar herramientas e información práctica a emprendedoras, veamos un ejemplo un tanto básico, en apariencia, en donde esto, también se observa en su día a día:
- Les incomoda aceptar -y aplicar- frases como “hacerse valer es hacer ver”, o “emprender es vender”
Si eres emprendedora y lamentas que aun no llegas a los resultados esperados, te invito a que reflexiones algunos minutos sobre ellas…
Y lo más importante, como paso siguiente, o como punto de partida, para ser protagonista de la solución, dedica horas, días y quizá meses, a abordar las soluciones, ¿cómo?
- Empieza con un objetivo SMART, de a poco, si no sabes cómo, busca ayuda de mentoras, únete a comunidades – ojo, sin descuidar tu negocio, porque recuerda que “emprender es vender” – sigue capacitándote, fortalece profundamente tu autoconfianza, utiliza tus recursos con inteligencia, hasta que llegue una nueva situación que te lleve a preguntar: ¿Estoy esperando mi tiara?
Como dato final, recordé un libro que leí hace un tiempo, y creo, puede serte útil dada la narrativa de los casos prácticos basados en hechos reales, sobre todo si eres una mujer vinculada a empresa, se trata de “La Mujer de Mis Sueños” de Luz María Doria.
🙂 Autora: Diana Lucía, cofundadora de Soymujer.
El título lo tomé de esta publicación – no encontré uno mejor – (y uno que otro dato más):
https://graziamagazine.com/es/articles/el-sindrome-de-la-tiara/
Sobre la empresa de Carol Frohlinger y Deborah Kolb: